He observado últimamente, en el patio de mi casa, infinidad de flores, piedras, y lagartijas. A veces, en especial cuando mis oscuridades e imperfecciones se contrastan con esta luminosa belleza, me da ganas de dejar de ser humana y convertirme en lagartija al sol, pequeña flor amarilla movida por el viento (un yuyo por ejemplo), o la piedra que contiene a la lagartija... en resumen, apagar mi conciencia de "ser separada" y pasar a ser todo, "agua en el agua como pez en el agua". Sin embargo cuando no me veo abrumada por mis oscuridades, y logro percibir este esplendor, agradezco esta "conciencia de ser" que me permite admirar esta belleza (después de todo la flor no es capaz de apreciar su propia belleza, ni la de la vecina lagartija), y me doy cuenta de que el camino va de la separación a la unión, desde la conciencia de "ser" para luego poder "ser parte del todo", sin perder conciencia de nuestra particularidad. Ese, mi querido Carlos, es el privilegio de ser humanos, sino nos convertiríamos en paisaje, y no podríamos apreciar la belleza que nos rodea.... y por lo tanto no podrías sacar las hermosas fotos que sacas.
Muchos Cariños.
Naty**Nirbher
viernes, octubre 06, 2006
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